Fotos y vídeos de la procesión del Corpus Christi 2018


IMG_9361IMG_9366IMG_9368IMG_9371IMG_9374IMG_9380IMG_9382IMG_9387IMG_9392IMG_9395IMG_9397IMG_9403IMG_9408IMG_9409IMG_9412IMG_9413IMG_9416IMG_9425IMG_9434

IMG_9440IMG_9444

Publicado en C. NEOCATECUMENAL | Deja un comentario

Homilía del Papa Francisco en la Misa del Corpus Domini


En el Evangelio que hemos escuchado se narra la Última Cena, pero sorprendentemente la atención está más puesta en los preparativos que en la cena. Se repite varias veces el verbo “preparar”. Los discípulos preguntan, por ejemplo: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?» (Mc 14,12). Jesús los envía a prepararla dándoles indicaciones precisas y ellos encuentran «una habitación grande, acondicionada y dispuesta» (v. 15). Los discípulos van a preparar, pero el Señor ya había preparado.

Algo similar ocurre después de la resurrección, cuando Jesús se aparece por tercera vez a los discípulos: mientras pescan, él los espera en la orilla, donde les prepara pan y pescado. Pero, al mismo tiempo, pide a los suyos que lleven un poco del pescado que acababan de pescar y que él mismo les había indicado cómo pescarlo (cf. Jn 21,6.9-10). También aquí, Jesús prepara con antelación y pide a los suyos que cooperen. Incluso, poco antes de la Pascua, Jesús había dicho a los discípulos: «Voy a prepararos un lugar […] para que donde estoy yo estéis también vosotros» (Jn 14,2.3). Es Jesús quien prepara, el mismo Jesús que, sin embargo, con fuertes llamamientos y parábolas, antes de su Pascua, nos pide que nos preparemos, que estemos listos (cf. Mt 24,44; Lc 12,40).

Jesús, en definitiva, prepara para nosotros y nos pide que también nosotros preparemos. ¿Qué prepara para nosotros? Un lugar y un alimento. Un lugar mucho más digno que la «habitación grande acondicionada» del Evangelio. Es nuestra casa aquí abajo, amplia y espaciosa, la Iglesia, donde hay y debe haber un lugar para todos. Pero nos ha reservado también un lugar arriba, en el paraíso, para estar con él y entre nosotros para siempre. Además del lugar nos prepara un alimento, un pan que es él mismo: «Tomad, esto es mi cuerpo» (Mc 14,22). Estos dos dones, el lugar y el alimento, son lo que nos sirve para vivir. Son la comida y el alojamiento definitivos. Ambos se nos dan en la Eucaristía.

Jesús nos prepara un puesto aquí abajo, porque la Eucaristía es el corazón palpitante de la Iglesia, la genera y regenera, la reúne y le da fuerza. Pero la Eucaristía nos prepara también un puesto arriba, en la eternidad, porque es el Pan del cielo. Viene de allí, es la única materia en esta tierra que sabe realmente a eternidad. Es el pan del futuro, que ya nos hace pregustar un futuro infinitamente más grande que cualquier otra expectativa mejor. Es el pan que sacia nuestros deseos más grandes y alimenta nuestros sueños más hermosos. Es, en una palabra, la prenda de la vida eterna: no solo una promesa, sino una prenda, es decir, un anticipo concreto de lo que nos será dado. La Eucaristía es la “reserva” del paraíso; es Jesús, viático de nuestro camino hacia la vida bienaventurada que no acabará nunca.

En la Hostia consagrada, además del lugar, Jesús nos prepara el alimento, la comida. En la vida necesitamos alimentarnos continuamente, y no solo de comida, sino también de proyectos y afectos, deseos y esperanzas. Tenemos hambre de ser amados. Pero los elogios más agradables, los regalos más bonitos y las tecnologías más avanzadas no bastan, jamás nos sacian del todo. La Eucaristía es un alimento sencillo, como el pan, pero es el único que sacia, porque no hay amor más grande. Allí encontramos a Jesús realmente, compartimos su vida, sentimos su amor; allí puedes experimentar que su muerte y resurrección son para ti. Y cuando adoras a Jesús en la Eucaristía recibes de él el Espíritu Santo y encuentras paz y alegría. Queridos hermanos y hermanas, escojamos este alimento de vida: pongamos en primer lugar la Misa, descubramos la adoración en nuestras comunidades. Pidamos la gracia de estar hambrientos de Dios, nunca saciados de recibir lo que él prepara para nosotros.

Pero, como a los discípulos entonces, también hoy a nosotros Jesús nos pide preparar. Como los discípulos le preguntamos: «Señor, ¿dónde quieres que vayamos a preparar?». Dónde: Jesús no prefiere lugares exclusivos y excluyentes. Busca espacios que no han sido alcanzados por el amor, ni tocados por la esperanza. A esos lugares incómodos desea ir y nos pide a nosotros realizar para él los preparativos. Cuántas personas carecen de un lugar digno para vivir y del alimento para comer. Todos conocemos a personas solas, que sufren y que están necesitadas: son sagrarios abandonados. Nosotros, que recibimos de Jesús comida y alojamiento, estamos aquí para preparar un lugar y un alimento a estos hermanos más débiles. Él se ha hecho pan partido para nosotros; nos pide que nos demos a los demás, que no vivamos más para nosotros mismos, sino el uno para el otro. Así se vive eucarísticamente: derramando en el mundo el amor que brota de la carne del Señor. La Eucaristía en la vida se traduce pasando del yo al tú.

Los discípulos, dice el Evangelio, prepararon después de haber «llegado a la ciudad» (v. 16). El Señor nos llama también hoy a preparar su llegada no quedándonos fuera, distantes, sino entrando en nuestras ciudades. También en esta ciudad, cuyo nombre —“Ostia”— recuerda precisamente la entrada, la puerta. Señor, ¿qué puertas quieres que te abramos aquí? ¿Qué portones nos pides que abramos, qué barreras debemos superar? Jesús desea que sean derribados los muros de la indiferencia y del silencio cómplice, arrancadas las rejas de los abusos y las intimidaciones, abiertas las vías de la justicia, del decoro y la legalidad. El amplio paseo marítimo de esta ciudad llama a la belleza de abrirse y remar mar adentro en la vida. Pero para hacer esto hay que soltar esos nudos que nos unen a los muelles del miedo y de la opresión. La Eucaristía invita a dejarse llevar por la ola de Jesús, a no permanecer varados en la playa en espera de que algo llegue, sino a zarpar libres, valientes, unidos.

Los discípulos, concluye el Evangelio, «después de cantar el himno, salieron» (v. 26). Al finalizar la Misa, también nosotros saldremos. Caminaremos con Jesús, que recorrerá las calles de esta ciudad. Él desea habitar en medio de vosotros. Quiere visitar las situaciones, entrar en las casas, ofrecer su misericordia liberadora, bendecir, consolar. Habéis experimentado situaciones dolorosas; el Señor quiere estar cerca. Abrámosle las puertas y digámosle:

Ven, Señor, a visitarnos. Te acogemos en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestra ciudad. Gracias porque nos preparas el alimento de vida y un lugar en tu Reino. Haz que seamos activos en la preparación, portadores gozosos de ti que eres el camino, para llevar fraternidad, justicia y paz a nuestras calles. Amén.

Publicado en C. NEOCATECUMENAL | Deja un comentario

Auto de Navidad


Como todos los años, nuestros pequeños han representado el auto de Navidad en los salones parroquiales. Juan Castaño, nos hace llegar estas letras sobre tan magnífico momento:

El domingo IV de Adviento los niños de las comunidades neocatecumenales de nuestra parroquia celebraron el Auto de Navidad. Con el título “Montando el Belén” recreamos un belén viviente siguiendo la antigua tradición cristiana iniciada por San Francisco de Asís en el año 1223.

Con estas representación se avivó la esperanza en los espectadores de la llegada del Salvador, la posibilidad real de que Él se haga carne en nuestros corazones corrompidos por el pecado. Por eso, ese domingo encendimos la cuarta vela, anhelando la llegada de la verdadera luz que ilumine nuestro camino.

En el auto de este año, decían la mula y el buey del belén: “ Nosotros estamos aquí puestos para recordaros que los hombres la mayoría de las veces sois más cabezones y burros que nosotros los animales. ¡ A ver si os creéis ya que Dios os ama muchísimo! “ Cuánta razón tienen. Cada uno de nosotros nos preocupamos sólo de nuestros propios afanes,  no dejamos de “mirarnos el ombligo”, de ahogarnos en nuestras preocupaciones y ansiedades… La Navidad nos ayuda a salir de nosotros mismos, nos invita a levantar los ojos y adorar a Jesús, el hijo de Dios que nace en una humilde cueva de Belén. Aquel que nace, vive, muere y resucita para iluminar a los que viven en tinieblas, para regalarnos la VIDA ETERNA.

Que la luz de la Navidad nos ilumine a todos durante este nuevo año.

Publicado en C. NEOCATECUMENAL | Deja un comentario

REFLEXION ANTE EL DIA DEL DOMUND


El pasado sábado, día quince, y en el acto de presentación de la jornada del DOMUND, celebrada en el templo de la Sagrada familia de Barcelona y, presidido por monseñor Omella, arzobispo de Barcelona, intervino la política y periodista Pilar Rahola de cuya intervención subrayamos lo siguiente:

 
“el ideal tan elevado, el que sacude la vida de miles de personas que un día deciden salir de su casa, cruzar fronteras y aterrizar en aquellos agujeros negros del planeta que no salen ni en los mapas”… GRACIAS POR CREER.
…Rahola reivindicó el “concepto de la caridad” que, personalmente encuentro luminosa pero que algunos consideran paternalista e incluso prepotente.

…porque, quiénes somos nosotros , gente acomodada en nuestra feliz ética laica, para poner en cuestión la moral religiosa que tanto bien ha hecho a la humanidad?. Si esa humanidad, llegó a decir, ”se redujera a una isla con un centenar de personas, sin ningún libro, ni ninguna escuela, pero se hubiera salvado el texto de LOS DIEZ MANDAMIENTOS, podríamos volver a levantar la civilización moderna. El catecismo es, sin duda, el programa político más sólido y fiable que podamos imaginar”.
Pilar Rahola no cree, pero ”soy una creyente ferviente de todos esos hombres y mujeres que, gracias a Dios, nos dan intensas lecciones de vida”
…El termino evangelización, recalcó, es el que ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo de parte de las ideologías que se sienten incomodas con la solidaridad cuando se hace en nombre de Cristo”.
…”el mensaje cristiano, dijo, especialmente en un tiempo de falta de valores sólidos, trascendentes, es una poderosa herramienta, transgresora y revolucionaria”.
Tras nombrar a una serie de misioneros que entregaron su vida por los demás, dice de ellos que”son la metáfora del ideal misionero: amar sin condiciones ni concesiones”.
Y concluyó el pregón agradeciendo estos testimonios que interpelan a todos,”a los creyentes, a los agnósticos, a los que sienten y a los que dudan”.
…”Solo puedo decir: gracias por la entrega, gracias por la ayuda, gracias por el servicio; gracias, mil gracias por creer en un Dios de luz que nos ilumina a todos”.

Reflexiones de Pilar Rahola manifestadas en el pregón del día del Domund en la Sagrada Familia, de Barcelona y aparecidas en ALFA Y OMEGA del Jueves 30 de Octubre del 2016.

Publicado en EDITORIAL, IGLESIA | Deja un comentario

Crónicas desde Cracovia (8)


El que os escribe y algunos de los que nos leéis, hemos compartido durante varios años nuestra vida de fe con los queridos hermanos Andrej y Marisa. Ahora esa unión, esa hermandad, ese mismo espíritu lo comparten también nuestros hijos gracias a la extraordinaria acogida de nuestro grupo en Liubliana y a las vivencias que allí han compartido.

Dios bendiga a nuestros hermanos eslovenos.

Al llegar a Eslovenia, pudimos gustar de nuevo del amor de Dios al ver que hermanos a los que no conocíamos, a los que no habíamos visto en la vida, con otra cultura, con otras costumbres y con otra lengua, nos recibían con una gran sonrisa, con la cara henchida de la felicidad de aquel que vuelve a encontrarse con su hermano después de mucho tiempo. Esa misma sonrisa con la que nos hemos sentido tantas veces queridos por Dios al recibirnos tras pasar un tiempo quizás perdido en el que no sabes ni donde reclinar la cabeza.

Antes de nuestra llegada, en el autobus, se nos había dado el nombre de las personas que nos acogerían a nuestra llegada a Liubliana. Ya en la capital eslovena, conocimos a nuestros anfitriones realizando entonces las presentaciones oportunas para poder distribuirnos.

Cuando llegamos a las casas, el recibimiento y la acogida fue aún mucho mayor. Nos trataron como verdaderos reyes poniendo en práctica aquello que escuchamos en el evangelio: “Quien acoge a uno de estos pequeños, a mi me acoge” Comimos pues, nos duchamos y descasamos, aunque por poco tiempo, en una confortable cama.

Salimos después a visitar la bonita ciudad de Liubliana, Subimos al castillo que desde la altura de una colina domina toda la ciudad. A pesar de que estaba prevista lluvia, nuestro Padre nos permitió hacer la visita sin que la lluvia fuese mayor problema enseñándonos en el cielo un fabuloso arco iris, recuerdo para todos de la alianza que Dios hace con nosotros. Terminamos la jornada dando gracias por tantas maravillas en el rezo de vísperas.

Tras el rezo de laudes, emprendimos viaje hasta una cercana montaña normalmente lugar para la práctica del esquí y que hoy rezumaba verdor para nosotros. La empinada subida la hicimos en el telesilla y la bajada supuso una magnífica diversión ya que se realizaba en un monorail que a gran velocidad nos dejaba en la orilla de un imponente lago.

Llegó el momento de dar gracia a Dios de nuevo, pero esta vez en público. Fue una experiencia maravillosa anunciar a Jesucristo en las calles y plazas. Contamos con la ayuda y traducción de Miriam, la hija de Andrej y Marisa, los hermanos que vivieron en Alicante y caminaron en nuestra parroquia no hace mucho tiempo. Me llamó mucho la atención el ver como la gente se acercaba y se interesaba  por lo que decíamos, pero me llamó más si cabe la atención el ver a varios musulmanes escucharnos con respeto. Pude sentirme en comunión con ellos, sentirme llamado a amarlos también a ellos, en definitiva, pude ver en ellos también a Jesucristo.

Termino esta crónica hablando de la eucaristía que pudimos celebrar en la catedral de Liubliana junto a nuestros hermanos eslovenos. Imposible hablar de diferencias cuando nos une un mismo amor, un mismo espíritu. Imposible no ver el amor de Dios en este día.

 

Publicado en C. NEOCATECUMENAL | Deja un comentario

Crónicas desde Cracovia (7)


Siguen nuestros chicos su periplo por tierras extranjeras. En esta crónica podréis saber de sus vivencias en la ciudad de Viena de donde ya partieron ayer viernes. Como veréis vamos ralentizando el ritmo de publicación de estas crónicas a la espera de poder escuchar las experiencias de viva voz en la celebración del próximo martes día 16 a las 20.30 en la parroquia de San Francisco de Asís  y del miércoles 17 a las 21 horas en el Corpus Christi. ¡¡¡ No os lo perdáis !!!

Amanecimos en el hotel, aun en la ciudad de Cracovia. Como nos esperaban cerca de seis horas de viaje, más de uno aprovechamos para dormir en el autobús antes de rezar Laudes en ruta. Durante el camino, realizamos un par de paradas previas a nuestra llegada a la capital austriaca. Hacia mediodía paramos a comer y disfrutamos un montón ya que pudimos “saborear” tras muchos días un McDonalds. Poco después, cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos en Viena, descargando las maletas en el hotel. Nos acicalamos con rapidez y nos fuimos a celebrar la eucaristía.

Esta celebración fue para nosotros muy especial porque pudimos experimentar la comunión de los santos. El lugar no era como al que estamos acostumbrados ya que fuimos acogidos por una parroquia con comunidades muy jóvenes. Allí conocimos a Raúl y Cristina  una familia en misión de Villena que está dando su vida en la capital austriaca desde hace 10 años. Esta familia nos contó que cuando llegaron apenas eran seis hermanos y que hoy en día y siempre gracias a Dios, cuentan con tres comunidades en las que muchos matrimonios han podido abrirse a la vida, algo muy difícil en la sociedad austriaca. Nos explicaban Raúl y Cristina, como veían la gran misericordia que Dios ha tenido con ellos en estos años.

Terminada la eucaristía, regresamos al hotel para cenar. Al día siguiente madrugamos para visitar el seminario Redemptoris Mater de Viena. Nos recibió Josepe. rector del seminario que fue ordenado por San Juan Pablo II. Esta visita fue muy interesante ya que pudimos escuchar la experiencia de los seminaristas y conocer como es la vida cotidiana allí. Pudimos contemplar además unas magníficas pinturas del siglo XVIII las cuales están al cuidado de los seminaristas ya que la casa y las obras de arte que contiene son propiedad del obispado. Las pinturas que adornaban las cuatro estancias que conformaban la casa reproducían la flora y fauna de la jungla amazónica y fueron pintadas por el pintor real de la corte de Isabel  de Austria, popularmente conocida como Sissí emperatriz. Para finalizar la visita al seminario, compartimos un ágape que prepararon los hermanos de las comunidades de allí.

Llegado el mediodía pudimos disfrutar de esta maravillosa ciudad y visitarla por libre hasta la hora fijada de regreso al hotel. Damos así por finalizados dos fantásticos días que dejarán en nosotros un magnífico recuerdo.

 

 

 

Publicado en C. NEOCATECUMENAL | Deja un comentario

Crónicas desde Cracovia (6)


Tras finalizar la JMJ 2016 y haber asistido al encuentro vocacional, nuestro grupo se ha despedido hoy de tierras polacas partiendo hacia Viena, la capital austriaca. Durante su regreso y hasta su llegada a Alicante el próximo día 10, nuestra expedición no abandonará el espíritu que les llevó a iniciar este viaje. Por ello, alternarán las visitas a las ciudades por las que pasen con la evangelización, asistidos siempre por el sacramento de la eucaristía y las oraciones de la iglesia.

Os dejamos a continuación la crónica del sexto día en el que visitaron las minas de sal de Wieliczka y el campo de concentración de Auswitch del que cuatro de nuestros expedicionarios nos comentan excepcionalmente sus impresiones.

Hoy ha sido un día muy intenso, lleno de contrastes. Hemos visitado dos escenarios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO muy distintos entre sí. Ha supuesto una importante lección de historia y una experiencia personal única.

Por la mañana hemos visitado las minas de sal de Wieliczka y por la tarde otro lugar bien distinto, el campo de concentración de Auswitch. Tras bajar más de 300 escalones en las minas de sal, comenzamos a recorrer las interminables galerías y los pasillos de la mina algunas cubiertas por madera y otras con la roca al descubierto distinguiendo espectaculares esculturas grabadas en la propia roca de sal. Lo más impresionante de todo fue encontrarnos con una inmensa capilla a 100 metros bajo tierra, repleta de tallas, esculturas y adornos elaborados por los mineros con bloques de sal. Estábamos muy sorprendidos mientras admirábamos tanta belleza. Pero nuestra alegría duró apenas el trayecto en autobús hasta el campo de concentración de Auswitch. Allí todos nos sobrecogimos ante una visita marcada por la tristeza. Tras entrar en el campo bajo en arco con el lema “El trabajo os hará libres”, empezamos el recorrido. Barracones, cámaras de gas, dolor, humillación, destrucción. Aunque no hay palabras que puedan explicar semejante horror, os dejamos aquí el testimonio de algunos de nuestros jóvenes que de forma espontánea se paraban para rezar por la víctimas, por los inocentes, pero también por los verdugos, por aquellos que no han conocido el amor de Dios.

1er testimonio: Hoy hemos estado en el campo de concentración de Auswitch y la verdad es que para mí ha sido una experiencia con sentimientos agridulces porque, entrando en el campo lo primero que piensas es cómo es posible que hubiese gente que cometiese semejantes barbaridades. He reflexionado y me he dado cuenta de que yo, si hubiese estado en esa época, quizás hubiese sido capaz de cometer esas barbaridades y más aún. Con lo pecadora que soy, seguro que me hubiese sentido superior a los judíos que encerraba, se bien lo que es sentirme superior al prójimo. A la vez me invadía un sentimiento de ternura, de compasión por toda aquella gente encerrada y también por sus carceleros. Cualquiera podríamos ser uno de ellos. Cómo llevaba un Rosario, lo primero que he hecho ha sido echar mano al bolsillo y ponerme a rezar mientras recorría Auswitch viendo todas las formas que tenían para torturar a los judíos. Me intentaba hacer una idea de como se sentirían aquellos prisioneros, deshumanizados, humillados, desesperados, buscando en muchos casos la forma de poner fin a su sufrimiento. La verdad es que ha sido una experiencia horrible. Al pasear por allí eres consciente de que algo terrible, las edificaciones, barracones, cámaras de gas,  algunas enteras otras medio derruidas hacen presente el drama en todo momento haciéndote plantearte siempre la misma pregunta: ¿cómo es posible que el ser humano de llegar a esos extremos?

2º testimonio: En esta visita, reconozco me ha sorprendido con la palabra que he recibido tan solo con entrar en este lugar. Me doy cuenta de que no soy perfecto, que mi soberbia me haga probablemente peor que los alemanes que perpetraron este genocidio, que no puedo juzgarlos.  Veo también que me he de tomar estas cosas más en serio. Yo, que he banalizado este drama, que tantas gracias y bromas he hecho al respecto, he visto que con estas cosas no se bromea, porque yo también estoy llamado a dar mi vida, a ir como un cordero al matadero como fueron estos judíos. Noto la llamada de Señor a entrar en su voluntad, a seguir en su camino, a no perderme, a no llegar al punto de dar rienda suelta a la violencia al odio, pensando que soy mejor, creyéndome más que los demás. Esta visita me invita a ser más humilde a ver que estoy llamado a la sencillez aceptado mi historia, reconociendo que Dios hace bien las cosas y que barbaridades como las que en este campo se cometieron, son Luz para muchos al poder haber conocido como personas como yo eran conducidas como corderos al matadero sin juzgar a sus verdugos en tantísimos casos. Por todo ello, y aunque suene extraño, puedo deciros que estoy muy contento de haber visitado Auswitch, no cambiaría esta experiencia por nada.

3er testimonio: Yo tenía bastantes ganas de visitar este lugar pero no ha sido hasta que he entrado y he visto con mis ojos los lugares concretos, no he sido consciente realmente de lo que aquí sucedió. Yo también suelo hacer gracias y bromas sobre esto y hoy reconozco que me he quedado sin palabras. Me doy cuenta de que si yo hubiese estado en este lugar en aquella época podría haber sido uno de esos alemanes, el que desprecia, el que asesina solamente por demostrar que está por encima de los demás. Mientras caminaba entre las edificaciones y caminos, me he intentado hacer una idea de lo que aquella pobre gente experimentó. Veía las fotografías del holocausto donde se veían hombres, mujeres, niños, intentaba imaginar qué le diría una madre a su hijo ante la certeza de que al bajar del tren iban a dirigirse lo más seguro a la cámara de gas. Me imaginaba a esa madre intentando tranquilizar a su hijo, quitando gravedad a lo que sucedía, incluso mintiéndole para ello. Debía ser una situación horrible pero más horrible me parece el pensar que yo mismo podría haber sido uno de aquellos verdugos. Hoy, gracias a esta visita puedo ver que no soy mejor que nadie, ni que ya lo quiero ser.

4ºtestimonio: Realmente no se cómo se puede expresar en palabras lo que uno siente cuando va a visitar un sitio así. Se me sobrecoge el corazón al ser consciente de todo lo sucedido en este campo de concentración, de saber la cantidad de personas que pasaron y murieron allí. Me ha dado mucho que pensar el estar allí presente y ver con mis propios ojos todo esto. Me doy cuenta de que el odio solo alberga odio y que la violencia nunca acaba, sólo el amor prevalece. Además, me he dado cuenta que en la historia siempre pasa lo mismo. Crece la cuna del odio y la violencia y el demonio mete ideas equivocadas a los hombres en la cabeza. Los nazis ayer, los yijadistas hoy, los asesinos siempre. Tal vez nunca les hablaron del amor, nunca conocieron la misericordia, el amor de Dios.

 

 

Publicado en C. NEOCATECUMENAL, IGLESIA, JMJ | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario